Mi tema con la IA

Muchísimos empleos en el audiovisual -y en todas partes- están en peligro por culpa de la IA. Peligran, también, los derechos de autor.

Me preocupan ambas cosas, aunque no de forma tan egoísta como pueda parecer.

Por un lado, resulta que la IA ya está haciendo análisis y dando notas de guion… Pero creo que el riesgo de quedarme sin curro vendría más por un tema de edad. Mi sensibilidad, mis referencias cinematográficas y hasta mi manera de relacionarme con la gente estarán cada vez más alejadas de las de las nuevas generaciones de guionistas; quién sabe si en un tiempo dejaré de serles útil como story editor, si dejarán de llamar. En cualquier caso, no aspiro a trabajar hasta morirme, y soy bastante mayor. De hecho, hoy es mi cumpleaños :)

Por otro lado, los consultores de guion -y eso es lo que soy, básicamente- realizamos una labor editorial, somos una herramienta de revisión y acompañamiento y no co-creamos. Cobramos IVA, vaya, y no derechos de autor.

Me afecte directísimamente o no, que se pierdan empleos y que los autores pierdan derechos es un horror.

Pero del terremoto que supone la incorporación de la IA, lo que más me preocupa es su efecto en las historias que contamos. Las historias ordenan el mundo y le dan sentido, y cada narrador lo hace desde su cultura, su género, sus creencias, su punto de vista, su experiencia vital. Temo que la homogeneización que trae consigo el algoritmo amenace esa diversidad y esa pluralidad de voces, y mira que yo soy fan de un buen blockbuster y muy fan del sentido común… pero más fan aún de la libertad.

Por mucha regulación y mucha polla, que dicen en Granada, que pongamos para resistir, creo que la adopción de la IA en el desarrollo de historias es imparable. Y hasta creo que puede ser una herramienta muy útil para muchas cosas. Habrá que aprender cuándo usarla, cómo usarla, y cuándo mandarla a tomar por culo para poder ser libres al contar nuestras propias historias.

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