No quiero ponerme exquisita con esto del formato, pero es que hay cosas de sentido común.
Cualquiera que lea:
RAMÓN
¡Me cago en tus muertos!
sobreentenderá que lo dice enfadado.
Por tanto no hace falta indicar
RAMÓN
(enfadado)
¡Me cago en tus muertos!

Pues, no estoy de
Pues, no estoy de acuerdo.
Si es una escena donde quieres trabajar el contrapunto por sorpresa o contraste, puedes utilizar la misma frase con diferentes tonos, entonaciones, sentidos, acotaciones, o como quieran llamarle...
Ramón
(riéndose)
!Me cago en tus muertos!
...
Ramón
(con ironía)
Me cago en tus muertos?
Por citar un ejemplo: Recuerdas el filme "Flores de Acero"? La secuencia después del entierro de la hija de Sally Field (no recuerdo el nombre del personaje), con el mismo texto podías cambiar el sentido de la historia con tan solo modificar las entonaciones - acotaciones - de los diálogos.
Hay tantos ejemplos...
Respeto su opinión, pero acotaciones valen la pena, si bien hechas.
Saludos
Hortensia De Los Angeles (htolon63@hotmail.com)
Tienes toda la razón,
Tienes toda la razón, Hortensia. Por eso creo que sólo hay que poner acotaciones cuando contradicen el sentido literal del diálogo -y entonces, como dices, pueden ser interesantísimas...
Gracias por responderme, me
Gracias por responderme, me encanta tu página! Siempre he pensado que el trabajo de analista es muy ingrato, lo hice durante diez años en programas dramatizados de la TV cubana y más tarde en algunas series de la TV portuguesa. Nadie reconoce tu trabajo y ganas tantos enemigos que para que nombrarlo. Las historias son muchas.
Gracias por compartir tu experiencia.