El conflicto

En septiembre del año pasado, se reunieron en Bogotá distintos jurados para conceder las ayudas de Proimágenes. Estuvimos oyendo las presentaciones de los proyectos, deliberando, votando -y cerveceando y yendo a Andrés Carne de Res, pero eso no viene al caso- y, el último día, participamos en una mesa redonda, cada grupo del jurado acerca de su especialidad.
Nosotros, claro, hablamos de guión. De lo importante que es, de cómo es tan válido un guión con vocación artística como uno comercial, de lo fundamentales que son las reescrituras y que sin una buena historia no puede haber una buena película. Bla bla bla.
Después, fue el jurado de producción quien dio la mesa redonda. Se tiraron, cordialmente, los trastos a la cabeza. Discutieron sobre las ayudas públicas, sobre las vías de explotación, sobre piratería, sobre el cine que debería hacerse... Se metían cortes, protestaban, debatían, se batían en duelos de cifras y datos. A mí la producción me aburre que me mata, pero esta mesa redonda fue apasionante.
Y pensé que era gracioso que los supuestos expertos en "guión", en interesar, emocionar, revelar información de manera atractiva, nos hubiéramos olvidado del conflicto. No hay nada más aburrido que ver a cinco personas dándose la razón e insistiendo en lo mismo.
La cuestión es que estoy otra vez en Bogotá y el viernes los asesores del Fondo de Desarrollo Cinematográfico participaremos en una mesa redonda. Aprendida la lección, en las comidas y cenas vamos tomando buena nota de temas sobre los que no estamos de acuerdo. ¿Somos los profesionales del cine "copistas medievales cuando se ha inventado la imprenta"? ¿Hay que acabar con el realismo mágico? ¿Con la idea de cine latinoamericano=niño-pobre-en-país-en-situación-injusta? ¿Tiene que decir el cine algo importante? ¿Sirven para algo los talleres de McKee? ¿Es el hiper-desarrollo de guión más peligroso que un desarrollo insuficiente?
Si estás en Bogotá, no te pierdas a Senel Paz, Jorge Goldemberg, Michel Marx, Paz Alicia Garciadiego y servidora hablando de historias. Porque habrá conflicto.
Lugar y hora, aquí: http://www.abcguionistas.com/noticias/convocatorias/guionistas-internaci...

Actualización: Nada, no hubo forma de calentar los ánimos. Aunque dijera que el cine debe ser políticamente correcto o que las películas latinoamericanas tendrían que denunciar la miseria y la injusticia y parecer como muy locales. Paz Alicia Garciadiego contó que Herzog, como presidente de un jurado en nosequé festival, no quiso premiar una película de Ripstein porque la banda sonora incluía Schubert y Rigoletto en vez de atenerse, obviamente, a algún tipo de flauta indígena...