Borja Cobeaga y "Cuéntalo bien"

De un encuentro digital con el creador de la divertidísima "Pagafantas":

P. Hola! Borja, supongo que habrás hecho algo de guión porque tienes mucho talento, me gustaría saber dónde y si puedes darnos algunos consejos. Gracias!

R. Soy autodidacta, la verdad. He aprendido escribiendo. No me gustan mucho los manuales de guión pero hay un libro muy recomendable: "Cuéntalo bien" de Ana Magallón.

http://www.plus.es/entrevistas/entrevista.html?encuentro=5467&ordenacion...

Si tuviera que hacer un pitch de mi guión

Donald Kaufman: I’m pitching my script today.
Charlie Kaufman: Please don’t say pitch.

La primera pregunta que me haría es a quién voy a hacerle el pitch, y qué quiero conseguir. ¿A la actriz que sería la protagonista perfecta para mi corto? ¿Al productor que podría pagarme una opción? ¿Al jurado que decidirá si me da un premio o no? ¿Al amigo guionista para que me dé su opinión?

Salvo en este último caso, de lo que se trata no es de describir con rigor y exactitud mi proyecto, sino de presentarlo de forma atractiva.

Y, ¿qué es un proyecto atractivo? El que atrae al que te escucha, evidentemente. Así que la segunda pregunta que me haría es “¿qué le gusta a la persona que va a escucharme?” Parte de la preparación de un pitch, puede que la más importante, sea documentarse acerca del comprador potencial. Lo ideal sería que el pitch no fuera un monólogo, sino un diálogo, para al principio poder conseguir información de lo que el oyente quiere, antes de empezar a venderle mi burra. Eso es fácil de hacer en una comida, en una reunión mano a mano, o en la barra de un bar; y algo más difícil en una de esas sesiones de pitching tan en boga, donde hay diez oyentes y catorce personas pitcheando sus guiones. En cualquier caso, está bien poder tener una idea previa acerca de quien me escucha: ¿en qué tipo de proyectos ha intervenido, cómo le ha ido con esos proyectos, qué es posible que busque, qué tipo de persona es? O, para simplificar, ¿es alguien tipo Donald Kauffman, o es alguien tipo Charlie Kauffman?

A los Donalds Kauffman, posiblemente, les gustará oír que la historia es como otra historia exitosa, pero con un toque diferente: “West Side Story en El Ejido”, por ejemplo. Puede que les guste ver –u oír- cómo será el cartel, y les interese saber del público potencial o la posibilidad de sacar la banda sonora en cd. Los Donalds Kauffman entenderán que al hacer el pitch mencione los premios que han ganado mis anteriores proyectos, o la audiencia que han tenido cuando se han pasado por televisión. Esperan que les cuente la historia de forma breve, coherente, entretenida, y quizá un poco dramatizada. Y no estará de más que les vaya orientando acerca de la estructura del guión: “Y así llegamos al tercer acto, cuando...”

Si a Charlie Kauffman un director o un guionista le habla del target y el merchandising, se va a quedar a cuadros. “Es una historia de amor”, tendría que decirle, “Pero Julieta es una gitana de quince años; y Romeo un veinteañero marroquí”. Si le digo que soy de El Ejido y que conozco de cerca el tema, y que la gente se ha hecho una idea equivocada, y que llevo toda la vida queriendo hacer este proyecto –desde que en el cole vi una pelea entre dos grupos de chavales de distintas razas-, puede que Charlie simpatice conmigo. Y si tengo ya a un productor, un coguionista, o quien sea, le pediré que me acompañe para cantar mis alabanzas y no tener que alabarme a mí mismo, que es algo que a muchos guionistas les da pudor, y a muchos oyentes, repelús.

De hecho, creo que los pitchings más eficaces son los que se realizan a cuatro manos: el autor que seduce a Charlie Kauffman hablando de la historia, el coguionista/productor/vendedor que convence a Donald exponiendo las ventajas del proyecto. Los guionistas no solían ser gente extrovertida, articulada y segura de sí misma, y ahora en los pitchings es preciso que al menos lo parezcan. Mi consejo: o haces equipo con alguien que lo sea, o cambias, o te entrenas, o sacas partido a tu timidez de genio huraño. Llegará el día en que un buen guión sin un buen pitching no sea nada; aunque un buen pitch por sí solo no garantice nada...

Pitching y speed dating

Hace unos años, aquí no teníamos ni pitching ni speed dating.

Antes salías en grupo y alguien te presentaba a alguien y tú ponías cara de no tener ningún interés por ligar, y entre cara de desinterés y cara de desinterés, soltabas algo que (pensabas) le iba a interesar a ese alguien. Y a veces así era, y así se formaron muchas parejas.

Antes, un guionista se encontraba con un productor y hablaba del tiempo o cualquier otra cosa y luego quedaban a comer y seguían hablando del tiempo o alguna otra cosa, y en algún momento –no antes del segundo plato- el productor preguntaba al guionista en qué andaba y el guionista soltaba algo que (pensaba) le iba a interesar a ese productor. Y a veces así era, y así se decidieron muchos proyectos.

Ahora, esto de ligar o de vender guiones se ha convertido en una cosa mucho más estructurada. Ahora tenemos más prisa, y hay que ser capaz de presentarse uno mismo, ser atractivo, demostrar interés sin parecer desesperado, resultar prometedor sin ser un brasas, y parecer original y diferente sin dar el cante, en cinco minutos.

Ahora, en ocasiones, el aspirante está rodeado de otros veinte aspirantes intentando presentarse, ser atractivos, demostrar interés, parecer prometedores y originales y llevarse el gato al agua en esos cinco minutos. Y es lógico por tanto que la gente se prepare para ese momento decisivo, porque parece que el buen paño ya no se vende en el cofre.

Al margen de mi opinión personal acerca del speed dating o las sesiones de pitching, lo cierto es que he asistido como jurado, oyente o preparadora a infinidad de estas sesiones. De pitching, ojo, no de speed dating. En el próximo post contaré algunas de las conclusiones que he sacado. Entretanto aquí va un consejo de Linda Seger, que venía a decir que si vais a vender una historia romántica, vistáis románticos. Y para una historia dura, cuero negro y pinchos. Así nos va.

Guión audioVISUAL

He pasado la semana en Bournemouth, en el segundo taller de Four Corners, entre conferencias, screenings y sesiones de asesoría con tres equipos de estudiantes.

Una de las charlas, a cargo del guionista inglés John Foster, trataba de "cómo escribir guiones de forma visual". Sugería una forma sencillísima de comprobar si la secuencia que has escrito es cinematográfica.

Pregúntate: "¿Para qué hace falta aquí la cámara?"

Si toda la información de una secuencia se da en diálogos, si las imágenes no tienen nada que aportar, quizá no estés escribiendo para cine sino para la radio.

Ya sabemos todos lo del “Show, don’t tell”, o que una imagen vale más que mil palabras...

Pero se puede dar un paso más: si eres guionista, ponte en la piel del director y piensa qué imágenes veremos mientras nuestros personajes hablan -suponiendo que tengan necesariamente que hablar. Y si eres guionista/director, y ya sabes lo que mostrará la cámara, cuéntaselo al lector, que no puede leer tu mente, para ayudarle a ver la película en imágenes.

¿Para qué hace falta la cámara en esta secuencia? Yo, a partir de ahora, lo voy a preguntar.

Formato de una portada

Ya hablé hace unas semanas de lo desalentador que es toparse con un guión que indica en su portada que es una versión 17. De lo que no hablé es de la pinta que tiene que tener una portada para que anime a alguien a leerse el guión.

Pues bien, aquí va mi consejo:

Título de la obra en mayúsculas, negrita, courier 12, centrado, y a unos 8 o 10 cm. del borde superior de la hoja.

Nombre del autor en el mismo cuerpo, también negrita, también centrado, algo más abajo.

Fecha del borrador (mes, año), que por supuesto es el mes y año en el que el guionista realiza el envío. Porque encontrarse con un "Versión Junio 2002", estando en el 2009, no debería inspirar ningún prejuicio, pero lo inspira.

Si el guión ha ganado algún concurso o ha sido desarrollado en algún taller, se puede añadir discretamente -a veces se debe añadir, según las bases de ese concurso o taller.

Y nada más. Ni una foto, ni advertencias sobre lo protegidísimo y registradísimo que está el material, ni una cita de un escritor conocido que tanto tiene que ver con el espíritu de la historia...

También es verdad que estas indicaciones, como toda indicación, están para saltárselas. Y que las productoras, cuando envían un guión a una tele o a un posible coproductor, suelen poner unas elaboradísimas portadas con el logotipo de la compañía y demás. Pero si eres un guionista que estás en tu casa y vas a mandar tu guión, te recomiendo que en la portada sólo escribas el título, tu nombre y la fecha, en courier 12. Lo clásico nunca pasa de moda...

Reescribir

Me he topado con una cita que me ha parecido fabulosa:
"Reescribir no es volver a escribir sino volver a pensar" (Tom Rickman, guionista)

Google me ha encontrado las palabras exactas y en inglés:
"I really believe in rewriting, but it isn't just rewriting, it's rethinking, reconceptualizing, approaching things anew"

Creo que es mucho mejor la cita abreviada y traducida. En cualquier caso, el trabajo de un consultor de guión sería mucho más fácil si todos los escritores pensaran como Tom Rickman...

Cómo han llegado a ser tan malos los guiones

Según David Mamet, y refiriéndose al cine de su país, los guiones son tan malos porque...

“el puesto de acceso a los estudios de cine es el lector de guiones. Se permite a los jóvenes recién salidos de los rigores del mundo académico mendigar un empleo que consiste en resumir guiones. Estos resúmenes serán empleados por los de arriba en sus deliberaciones. Estos neófitos captan enseguida las dos opciones: confórmate o muere. La conformidad tiene que ver con deducir lo que tal vez guste a los estudios y crearles la ilusión de que el empleado abnegado, ciñéndose rigurosamente al proceso mecánico de desbroce, puede proporcionárselo”

(de "Bambi contra Godzilla")

Instancia de objetivización profesional

Alguien escribe sobre los problemas de su guión, y explica por qué le vendría bien un asesor/consultor/story editor. Pero con otras palabras. Cito textualmente:

“La estructura dramática del relato también resulta perfectible para lograr un crecimiento más efectivo del conflicto que moviliza la historia (...) Una instancia de objetivación profesional puede hacer crecer el relato dramático del film a partir de la complejización de las contradicciones del mundo íntimo del personaje central”.

eQuinoxe workshop in Norway

He pasado diez días trabajando con un impresionante grupo de profesionales: diez guionistas y ocho asesores con trayectorias varias, desde modestos story editors como yo, hasta la montadora de La boda de mi mejor amigo o Apocalypse Now, o el guionista de Hook...

Ha sido un taller tan interesante como intenso, y de lo más recomendable. Más información en:
http://www.equinoxegermany.org/rd/index.php

Mi conclusión personal, aunque no sea nada nuevo, es que hay miles de historias que contar, y miles de formas posibles de contar cada una de ellas. Todo autor debe encontrar su propio camino, y a veces sólo cuando sales de viaje descubres dónde quieres llegar.

Esto tan solemne viene a decir, en castellano de a pie, que al escribir no hay que temer perderse, desandar lo andado, o abandonar la autopista para ver adónde lleva el camino de cabras. No hay que aferrarse a la ruta prefijada, ni tampoco perder tanto el Norte que ya te dé lo mismo dónde vas.

En encuentros como los de eQuinoxe, es un gustazo toparse con tanta diversidad de escritores, historias, formas de trabajar.

Yo he vuelto a casa inspirada, agradecida y contenta. Qué más se puede pedir.

Más festival de Málaga

Ayer se estrenó en el Festival de Málaga la película de Mar Coll, "Tres días con la familia". Hoy la crítica la pone por las nubes, lo cual no es muy sorprendente porque el pase de prensa acabó con aplausos...

Mar, de 28 años, ha sabido mantener "eso" que tenía su guión -y antes, su tratamiento- que lo hacía original, auténtico, y profundamente emocionante pese a su contención y minimalismo.

Una joya.

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